Contratiempo del coche solucionado partimos raudos para el próximo destino y: ¡hasta la vista Francia!, ¡hola Bélgica! y ¡hola Alemania!
En el hotel de Bruselas lo primero que nos encontramos es un par de autobuses de Asturias y al entrar en la recepción, al fondo, en un cartel de entrada al restaurante: “Sangría 4 €”.
Enseguida salimos del hotel para dedicar la tarde al pateo. Estamos alojados en la zona norte de la ciudad y todo son grandes edificios modernos, cristaleras, oficinas y halls enormes y minimalistas. Pero una vez llegas a las calles más céntricas de la ciudad, olvidas la impresión que causaban los edificios de antes. La Plaza Central de Bruselas es una pasada, a ella dan un par de hoteles y un museo. Son unos edificios impresionantes. Además por el centro andas y descubres construcciones monumentales, cuidadas y decoradas hasta el último detalle, edificios antiguos preciosos, tiendas, cafeterías, pastelerías y sobretodo muchas chocolaterías y cervecerías. El olor del chocolate está presente por todas las esquinas y dan ganas de lamer las cristaleras de algunos negocios. En uno vi ¡una fuente de chocolate!
La cerveza está estupenda. Probé varias marcas belgas que no había visto antes y muy ricas la verdad. Igual es cuestión de suerte. (En Alemania probé un par de marcas germanas y ninguna me entusiasmo. ¡Cómo la Estrella ninguna!)
En las calles de Bruselas hay muy buen ambiente. En la ciudad cosmopolita hay mucho turismo y también mucha gente joven y estudiantes. Se respira buen rollo.
Cuando recorríamos las calles del centro, el dueño de una chocolatería se nos acercaba y, en un perfecto castellano, nos avisaba de que estuviésemos atentos a los próximos acontecimientos por esa calle: un carnaval medieval que se celebra tres días al año. Vaya casualidad. Allí nos quedamos a verlo. Al final de un desfile de diferentes personalidades de la realeza de la época, bufones, arqueros, caballeros, etc. venía un carro arrastrado por un par de caballos que llevaba un enorme barril de cerveza y unos pueblerinos (de antaño) repartían vasos de birra para todo el mundo.
Recomendaría la Plaza Central de la que os hablaba antes, la catedral y el Manneken Pis, este último tiene su encanto. Me decepcionó un poco el Parlamento Europeo y esa zona. Por su puesto, tomarse unas cervecitas, chocolates y pasear por el centro casi diría que sin rumbo, dejarse sorprender por lo que te vayas encontrando.
Bruselas mola, los belgas me caen bien, gente simpática y muy amable.
El viernes 3 al mediodía partimos para Alemania, el destino: Neumünster, al norte del país. Por el camino pasamos por Holanda, pero a penas puedo comentaros algo pues rodamos por este país durante una hora escasa y las autopistas están flanqueadas por densa vegetación. Esto me da paso a Alemania. Algo que me sorprendió del país de las salchichas: la densísima vegetación que hay. A ambos lados de las autopistas, árboles y más árboles. Es un rollo muy selvático.
Cuando pasamos por las inmediaciones de Hamburgo sorprende ver su inmenso puerto, la cantidad de grúas para cargar contenedores y el río Rhin navegable hasta esta ciudad.
Neumünster es un pueblecito muy bonito, agradable y sobretodo la palabra que creo mejor lo define: relajante. Un pequeño río que lo cruza, casitas casi sacadas de cuento, calles y aceras de adoquines, aceras amplísimas por cierto. Cerca del hotel hay un parque, por donde pasa el río, que está lleno de cuervos. Me molan los cuervos.
En fin, estoy haciendo muchas fotos y viviendo y descubriendo un montón de cosas. Difícil es acordarse de todo. Aquí dejo un breve resumen de las cosas que más recuerdo. Un pequeño batiburrillo turístico que por lo menos espero quede entretenido e incluso pueda aportar información a alguien para sus futuros viajes.
Ahora mismo publico este post desde algún lugar del Mar Báltico y es que hemos cambiado de medio de transporte: ahora barco. Kiel era el puerto desde el que partimos y al que volveremos en 7 días.
Creo que ya toca el explicar el especial motivo de este viaje: ¡las bodas de plata de mis padres! ¡¡FELICIDADES PADRES!! y gracias por todo. Ahora mismo surcamos los mares camino de Copenague.
Seré franco, esto del crucero es una auténtica pijada, pero joder ¡mola un huevo! Tan sólo llevamos unas horas y todavía exploramos cómo funciona todo, cómo es la dinámica y aprendemos sobre la vida a bordo digamos. Yo por lo de pronto ya me he pillado un pack de tickets de cerveza para que no me falte.
A todos los que me conocéis y sabíais de mi viaje os mando un abrazo y por favor os pido que se lo transmitáis a los demás amigos. Y a los que no os conozco en persona o simplemente paráis por este blog para echar un rato de vez en cuando: un saludo y mil gracias. Cada vez me gusta más esto del blog.
NOTA: imposible colgar fotos con la señal wifi de mierda del barco. Tanto crucero tanto crucero y luego una carallada de wifi. A la vuelta del viaje las colgaré; aún queda mucho. La vuelta en coche de este viaje tiene también mucha miga. Me refiero lógicamente a lo interesante que será y las visitas y ciudades por las que pasaremos.
En el hotel de Bruselas lo primero que nos encontramos es un par de autobuses de Asturias y al entrar en la recepción, al fondo, en un cartel de entrada al restaurante: “Sangría 4 €”.
Enseguida salimos del hotel para dedicar la tarde al pateo. Estamos alojados en la zona norte de la ciudad y todo son grandes edificios modernos, cristaleras, oficinas y halls enormes y minimalistas. Pero una vez llegas a las calles más céntricas de la ciudad, olvidas la impresión que causaban los edificios de antes. La Plaza Central de Bruselas es una pasada, a ella dan un par de hoteles y un museo. Son unos edificios impresionantes. Además por el centro andas y descubres construcciones monumentales, cuidadas y decoradas hasta el último detalle, edificios antiguos preciosos, tiendas, cafeterías, pastelerías y sobretodo muchas chocolaterías y cervecerías. El olor del chocolate está presente por todas las esquinas y dan ganas de lamer las cristaleras de algunos negocios. En uno vi ¡una fuente de chocolate!
La cerveza está estupenda. Probé varias marcas belgas que no había visto antes y muy ricas la verdad. Igual es cuestión de suerte. (En Alemania probé un par de marcas germanas y ninguna me entusiasmo. ¡Cómo la Estrella ninguna!)
En las calles de Bruselas hay muy buen ambiente. En la ciudad cosmopolita hay mucho turismo y también mucha gente joven y estudiantes. Se respira buen rollo.
Cuando recorríamos las calles del centro, el dueño de una chocolatería se nos acercaba y, en un perfecto castellano, nos avisaba de que estuviésemos atentos a los próximos acontecimientos por esa calle: un carnaval medieval que se celebra tres días al año. Vaya casualidad. Allí nos quedamos a verlo. Al final de un desfile de diferentes personalidades de la realeza de la época, bufones, arqueros, caballeros, etc. venía un carro arrastrado por un par de caballos que llevaba un enorme barril de cerveza y unos pueblerinos (de antaño) repartían vasos de birra para todo el mundo.
Recomendaría la Plaza Central de la que os hablaba antes, la catedral y el Manneken Pis, este último tiene su encanto. Me decepcionó un poco el Parlamento Europeo y esa zona. Por su puesto, tomarse unas cervecitas, chocolates y pasear por el centro casi diría que sin rumbo, dejarse sorprender por lo que te vayas encontrando.
Bruselas mola, los belgas me caen bien, gente simpática y muy amable.
El viernes 3 al mediodía partimos para Alemania, el destino: Neumünster, al norte del país. Por el camino pasamos por Holanda, pero a penas puedo comentaros algo pues rodamos por este país durante una hora escasa y las autopistas están flanqueadas por densa vegetación. Esto me da paso a Alemania. Algo que me sorprendió del país de las salchichas: la densísima vegetación que hay. A ambos lados de las autopistas, árboles y más árboles. Es un rollo muy selvático.
Cuando pasamos por las inmediaciones de Hamburgo sorprende ver su inmenso puerto, la cantidad de grúas para cargar contenedores y el río Rhin navegable hasta esta ciudad.
Neumünster es un pueblecito muy bonito, agradable y sobretodo la palabra que creo mejor lo define: relajante. Un pequeño río que lo cruza, casitas casi sacadas de cuento, calles y aceras de adoquines, aceras amplísimas por cierto. Cerca del hotel hay un parque, por donde pasa el río, que está lleno de cuervos. Me molan los cuervos.
En fin, estoy haciendo muchas fotos y viviendo y descubriendo un montón de cosas. Difícil es acordarse de todo. Aquí dejo un breve resumen de las cosas que más recuerdo. Un pequeño batiburrillo turístico que por lo menos espero quede entretenido e incluso pueda aportar información a alguien para sus futuros viajes.
Ahora mismo publico este post desde algún lugar del Mar Báltico y es que hemos cambiado de medio de transporte: ahora barco. Kiel era el puerto desde el que partimos y al que volveremos en 7 días.
Creo que ya toca el explicar el especial motivo de este viaje: ¡las bodas de plata de mis padres! ¡¡FELICIDADES PADRES!! y gracias por todo. Ahora mismo surcamos los mares camino de Copenague.
Seré franco, esto del crucero es una auténtica pijada, pero joder ¡mola un huevo! Tan sólo llevamos unas horas y todavía exploramos cómo funciona todo, cómo es la dinámica y aprendemos sobre la vida a bordo digamos. Yo por lo de pronto ya me he pillado un pack de tickets de cerveza para que no me falte.
A todos los que me conocéis y sabíais de mi viaje os mando un abrazo y por favor os pido que se lo transmitáis a los demás amigos. Y a los que no os conozco en persona o simplemente paráis por este blog para echar un rato de vez en cuando: un saludo y mil gracias. Cada vez me gusta más esto del blog.
NOTA: imposible colgar fotos con la señal wifi de mierda del barco. Tanto crucero tanto crucero y luego una carallada de wifi. A la vuelta del viaje las colgaré; aún queda mucho. La vuelta en coche de este viaje tiene también mucha miga. Me refiero lógicamente a lo interesante que será y las visitas y ciudades por las que pasaremos.

6 comentarios:
Felicitaciones a tus padres Juli. Aqui no tenemos muy buen tiempo, pero ya dan sol para esta semana. PLAYITA YA!!! Disfruta al máximo el viaje, y controla tanta cervecita eh!!!! Un beso
Así me gusta, sin actualizar. ¡Eso quiere decir que te lo estás pasando bien!
Me lo estoy pasando de pm! Tengo cuidado con la cervecita, no problem.
Un saludo!
Una de cerveza, una de chocolate, asín se controla Negrete!
Vaya, has estado por aquí y yo sin saberlo...
La próxima vez avisaré!
Un saludo.
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